Asociación Cultural Retratos Abiertos

El Cardenal de Solentiname, por Sergio Schvarz

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Ha muerto Ernesto Cardenal, el poeta, sacerdote y revolucionario. El predicador con austeras sandalias de pescador y boina negra, que contenía su pelo blanco y rebelde. Uno de los grandes poetas de esta nuestra América.

En la isla La Venada, en el archipiélago de Solentiname, Ernesto Cardenal fundó una comunidad de campesinos que se convirtieron en artistas gracias al poeta y sacerdote que, a finales de la década del sesenta del siglo pasado, se instaló en este lugar buscándose a sí mismo, buscando renovar su fe.

Luchador infatigable contra la dictadura de Somoza, colaboró estrechamente con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). El 19 de julio de 1979, el día de la victoria de la Revolución Nicaragüense, fue nombrado ministro de Cultura del nuevo gobierno del FSLN, hasta el año 1987. Pero luego rompió definitivamente con el FSLN en 1994, en protesta contra la dirección autoritaria de Daniel Ortega, y denunció la corrupción y apropiación de bienes del Estado por parte de los líderes de la ex guerrilla, y manifestó su apoyo moral al MRS (Movimiento Renovador Sandinista), fundado por el escritor Sergio Ramírez.

Fue una destacada voz de la teología de la liberación, que creía, firmemente, en la revolución, el marxismo y el cristianismo. Por esto recibió la amonestación en público del papa Juan Pablo II en 1983, cuando este visitó Nicaragua, aunque fue rehabilitado por el actual papa Francisco en febrero de 2019, cuando ya estaba enfermo. 

“Chesterton decía que el cristianismo no ha fracasado porque no se ha puesto en práctica. Yo digo lo mismo del marxismo, no se ha puesto en práctica. El cristianismo y marxismo se parecen en eso: son dos proyectos que no es que hayan fracasado sino que no han sido realizados todavía. Y yo sigo siendo cristiano y marxista”, subrayaba el poeta nicaragüense. Su convicción revolucionaria siempre estuvo presente: “La revolución es lo que nos ha hecho humanos, toda la humanidad ha vivido de revolución en revolución, desde que empezó a hablar, que fue la revolución del lenguaje, o el descubrimiento del fuego. Todo lo que la humanidad ha ido adquiriendo ha sido por medio de la revolución”.

Mario Benedetti, según él mismo consignara, fue quien lo inició en la revolución. “El fue el que me introdujo en la revolución, fue el primero que me abrió las puertas de la revolución, el primero por el cual yo empecé a ser un rebelde que siempre había sido por vocación…”.

Su poesía

Una influencia capital para este poeta, sacerdote y monje trapense comprometido con la liberación de los pueblos, fue el descubrimiento de la poesía norteamericana y en particular el hallazgo de la obra de Ezra Pound.

En una conversación con Mario Benedetti, admitía la influencia de Pound, que le hizo ver que “no existen temas o elementos que sean propios de la prosa, y otros que sean propios de la poesía”. “Todo lo que se puede decir en un cuento, o en un ensayo, o en una novela, puede también decirse en un poema. En un poema caben datos estadísticos, fragmentos de cartas, editoriales de un periódico, noticias periodísticas, crónicas de historia, documentos, chistes, anécdotas, cosas que antes eran consideradas como elementos propios de la prosa y no de la poesía”.

Ante  dificultad de comprensión de la poesía, a veces tan hermética, Ernesto Cardenal dijo: “He tratado principalmente de escribir una poesía que se entienda”. Y es  verdad, su poesía se entiende, se hace carne, y nos habla del dolor de los hombres en la tierra, pero también de la esperanza y la redención.

Recién en el año 2009 obtuvo el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda en reconocimiento a su larga trayectoria y obra poética, el primero que recibió quien hasta entonces se consideraba “el poeta menos premiado de la lengua castellana”. En 2012, le otorgaron el Premio Reina Sofía. Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán (1980), pero también obtuvo otros premios y reconocimientos: Reconocimiento Internacional Foca Mediterránea – Premios Ondas Mediterráneas (2005), Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (2009), Miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua (2010), Doctor honoris causa por la Universidad de Huelva (2012), Premio Internacional Pedro Henríquez Ureña (2014), que otorgan el Ministerio de Cultura y la Presidencia de la República Dominicana, junto con el escritor Eduardo Galeano de Uruguay (2014), Doctor honoris causa por la Universidad de Valparaíso (2014), Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío por el gobierno de Nicaragua, máximo premio y reconocimiento otorgado por Nicaragua, y el último fue el Premio Mario Benedetti, otorgado por la Fundación Benedetti de Uruguay (2018).

Publicó Hora 0 (1957), uno de los poemas más importantes en su carrera, Gethsemani Ky (1960), Epigramas (2001), Salmos (1964), Oración por Marilyn Monroe y otros poemas (1965), El estrecho dudoso (1966), Mayapán (1968), Homenaje a los indios (1969), Canto Nacional (1973), Oráculo sobre Managua (1973), Canto a un país que nace (1978), Tocar el cielo (1981), Vuelos de victoria (1984), Los ovnis de oro (1988) y Cántico cósmico (1989), entre otros.

Esperemos que con su muerte pueda renacer, nuevamente, su poesía.

Ha muerto Ernesto Cardenal, el poeta, sacerdote y revolucionario.

Viva en dios.

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